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Por qué el Roman ve "cien veces más cielo" que el Hubble con el mismo espejo

El Roman monta el mismo espejo de 2,4 metros que el Hubble, pero el instrumento que lleva detrás le permite cubrir muchísimo más cielo. Según con qué cámara se compare, la cifra va de 100 a 200 veces, y hasta 1.000 en velocidad de rastreo.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman lleva un espejo primario de 2,4 metros de diámetro. Es exactamente el mismo que el del Hubble. La cifra de "cien veces más cielo" que acompaña al lanzamiento no sale del espejo, sino de lo que hay detrás.

El instrumento de campo amplio (WFI) monta 18 detectores infrarrojos de 4.096 x 4.096 píxeles. Juntos cubren 0,281 grados cuadrados de cielo por disparo, con una escala de placa de 0,11 segundos de arco por píxel, según la documentación técnica del STScI. Esa escala es prácticamente idéntica a la de la cámara WFC3/IR del Hubble. Misma nitidez por píxel, muchísimo más encuadre.

Por qué la cifra cambia según la cámara con la que se compare

El "cien veces" no es un dato absoluto: depende de contra qué cámara del Hubble se compare y de si se mide superficie o tiempo.

CifraQué compara exactamenteQuién la da
100 vecesSuperficie del campo del WFI frente a la cámara ACS del Hubble (o la NIRCam del Webb)STScI; es la cifra que usa la NASA en su página divulgativa para explicarlo al público
200 vecesSuperficie frente a la WFC3/IR, la cámara infrarroja del Hubble, que es la comparación pertinente porque el Roman observa en infrarrojoSTScI
~490 vecesTiempo real de barrido en un campo simulado: 85 años del Hubble frente a 63 días del Roman a la misma profundidadSimulación de la NASA
Hasta 1.000 vecesVelocidad de rastreo del cielo. La NASA siempre la escribe con el "hasta" delanteNASA

La comparación de los 85 años frente a los 63 días es la más útil de las cuatro, porque incorpora lo que la geometría del campo no explica por sí sola: el solapamiento entre tomas, los tiempos de reorientación y el hecho de que el Hubble, en órbita baja, pierde parte de cada vuelta con la Tierra tapando el objetivo. El Roman va al punto L2, a un millón y medio de kilómetros, donde ese problema no existe.

Resolución, coste, exoplanetas y datos: cuatro cifras del programa

Estas son cuatro cifras del programa que conviene fijar en la fuente primaria.

DatoCifra verificadaFuente primaria
Resolución del WFIMás de 300 millones de píxeles activos (18 detectores de 4.096 × 4.096)STScI
Coste del programa4.316 millones de dólares de coste de ciclo de vida, incluidos unos 255 millones de lanzamiento; la NASA no desglosa por separado cuánto corresponde a desarrollo y cuánto a los cinco años de operacionesGAO y NASA
Exoplanetas esperadosDel orden de 100.000 por tránsito, más de 1.000 adicionales por microlente gravitacionalNASA
Volumen de datos1,4 TB de datos comprimidos al día; 20 petabytes de archivo acumulado en cinco añosSTScI

El grueso de los exoplanetas llega por tránsito, un método que detecta bien planetas grandes de órbita corta; el microlente gravitacional aporta un millar largo más, los pequeños y lejanos que el tránsito no ve. La administradora asociada de la NASA, Nicky Fox, fue más cauta en la rueda de prensa previa al lanzamiento: habló de "decenas de miles" de exoplanetas, por debajo de las simulaciones de la propia agencia.

"Adelantado" respecto a mayo de 2027, no respecto al plan original

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, resumió el lanzamiento como "entregado antes de plazo y dentro de presupuesto". En cifras: nueve meses antes de lo previsto. El compromiso era mayo de 2027, fijado tras la reprogramación aprobada en 2021; el lanzamiento fue el 30 de agosto de 2026.

Medido contra la historia larga del proyecto, la lectura es distinta. El programa nació como WFIRST a finales de los noventa y llegó a esperarse para 2020. Su óptica es material reaprovechado de satélites de reconocimiento. La propuesta presupuestaria de la Casa Blanca pidió su cancelación con cero dólares en los ejercicios 2019, 2020 y 2021, y el Congreso restituyó el dinero cada vez.

El último episodio es reciente. La propuesta para el año fiscal 2026 asignaba 156,6 millones de dólares al Roman, menos de la mitad de los 376,5 que la propia NASA había proyectado gastar, y la Sociedad Astronómica Americana advirtió de que el recorte podía dejar varado un telescopio ya terminado. El Congreso acabó aprobando 300 millones, el doble de lo pedido por la Casa Blanca.

El coronógrafo es un ensayo, no un instrumento científico

El único requisito formal del coronógrafo es detectar una fuente puntual con un cociente de flujo de al menos 10⁻⁷, es decir, diez millones de veces más débil que la estrella junto a la que aparece, a entre 6 y 9 λ/D de una estrella de magnitud 5, en luz visible. Es el umbral mínimo que debe superar en las pruebas. En sus mejores modos de observación, el diseño apunta a un límite de 10⁻⁸ o mejor: cien millones de veces más débil, un orden de magnitud por encima de lo exigido. La diferencia importa porque el coronógrafo del Roman está clasificado como demostrador tecnológico: su trabajo es validar los espejos deformables y el control de frente de onda que necesitará el futuro Habitable Worlds Observatory, no producir un catálogo de planetas.

Qué se puede comprobar y cuándo

El Roman se separó de la etapa superior del Falcon Heavy 31 minutos después del despegue, según la cobertura de NASASpaceflight. Tarda unos tres meses en llegar a su órbita de halo en L2 y otro tanto en completar la puesta a punto. La NASA sitúa las primeras imágenes a principios de 2027 y el inicio de las operaciones científicas en las mismas fechas.

Hasta entonces, ninguna de las cifras de rendimiento está medida. Todas, incluidas las cuatro de la primera tabla, salen de simulaciones y de las especificaciones de diseño.

Fuentes